Llevar el cine en el ADN

“Una película en una molécula de ADN”. Interesante… Supongamos que en La mosca, de David Cronenberg, en vez de este insecto se hubiese introducido por accidente en la cápsula de teletransportación una molécula con este contenido fílmico mientras el científico protagonista realizaba el experimento. ¿Qué rayos habría pasado? ¡Vamos a fantasear un poco!

Por Rau García

Aunque es una película de ciencia ficción y claro está que no hay que tomársela al pie de la letra, pues hay licencias científicas tan bien expuestas que aparentan ser verdad, gracias a Jurassic Park (1993) me enteré de lo que es el ADN de una forma muy gráfica. Ahora necesitaría que alguien me explicara esta noticia que leí ayer en El País, porque casi me estalla la cabeza de lo alucinante que me parece pensar en esta idea, igual que les ocurre a los protagonistas de la película dirigida por Steven Spielberg, que son un paleontólogo y una paleobotánica, cuando ven con sus propios ojos lo que es posible hacer con el ADN.

En resumen, se ha revelado que dos científicos genetistas han conseguido dar con un algoritmo que sustituye el código binario de unos y ceros por las letras que componen el ADN (A, G, C y T) y esto permite poder guardar información durante cientos de miles de años, simpre que se conserve en un lugar fresco y seco. En este experimento, que apoya la Universidad de Columbia y el Centro del Genoma de Nueva York, han comprimido una carpeta en cuyo interior han guardado una versión digital de La llegada de un tren a la estación de La Ciotat (1895), de Auguste y Louis Lumière, “junto a un virus informático, una tarjeta de regalo de 50 dólares para comprar en Internet, un texto del matemático Claude Shannon y una placa como las enviadas en las sondas espaciales Pioneer 10 y Pioneer 11, con mensajes simbólicos por si se cruzaban con una civilización extraterrestre” (encuentro sentido a la elección del cortometraje, del texto y de los mensajes, sin embargo en la elección del virus informático y de la tarjeta regalo intuyo el sentido del humor de estos científicos).

ADN código
Un fotograma de ‘Parque Jurásico’.

Este experimento no ha sido el primero de este tipo. En 2012 ya se traspasó a “fuente ADN” el libro ‘Regénesis: Cómo la biología sintética reinventará a la naturaleza y a nosotros mismos’, de George Church, y el año pasado se codificaron 22 megas de secuencias de vídeo, pero la novedad de este último experimento es el método que se ha usado, en el que la información ocupa aún menos espacio y con cero margen de error. ¿Y por qué se está investigando sobre estas cosas? Porque cada vez hay más y más datos, y los contenedores donde los almacenamos (desde memorias USB, discos duros a la nube en Internet) empiezan a quedarse pequeños, además de que tienen ciertos límites, pueden ser defectuosos y se pueden deteriorar.

No sé si he entendido bien el artículo (aquí puedes leerlo entero y en inglés en la revista Science), pero esté equivocado o no, esto me ha llevado a plantearme algo que nunca se me habría ocurrido y que parece salido de Matrix. Si estoy en lo cierto, creo que este descubrimiento permitiría también que un ser humano almacenara una película, o cualquier otra información que pueda ser digitalizada, en su propio organismo (aunque sin modificar nuestro ADN, claro, porque es lo que compone a nuestra especie y a cada uno de nosotros individualmente). Supongo que la posibilidad de encriptar una información en el ADN de un organismo vivo se refiere más bien a almacenarlo en bacterias o en células, por ejemplo, que se guardarían en laboratorios.

matrix
Un fotograma de ‘Matrix’.

Respecto a este tema, el científico y escritor George Church dice: “Evitamos voluntariamente las células vivas (…). Dentro de un organismo, tu mensaje sólo puede ser una pequeña parte de toda la célula, por lo que hay mucho espacio desaprovechado. Pero sobre todo lo hicimos porque tan pronto el ADN entra en una célula, si no es ventajoso en sentido evolutivo, terminará siendo descartado a lo largo de las generaciones”.

Esto y lo que sigue a continuación me parece tan fascinante que mi mente todavía no está preparada para asimilarlo: “Los investigadores calculan que cuatro gramos de «móleculas de la vida» podrían almacenar toda la información que genera la humanidad en un año. Y que se pueden guardar más de un millón de gigabytes en cada milímetro cúbico” (ambas declaraciones las he leído en esta noticia publicada en el ABC).

Pero si fantaseamos con esta idea, aunque no sea genéticamente posible, ¿y si pudiéramos inyectarnos una película en nuestro ADN? ¿Cómo afectaría a nuestra personalidad, a nuestro físico incluso? ¿Tendría efectos secundarios? Por supuesto, me estoy dejando llevar por la imaginación sin ninguna base científica, pero no sé porqué me da que este descubrimiento tiene unas posibilidades que aún se desconocen en toda su dimensión, como cuando los hermanos Lumière presentaron su revolucionario invento: el cinematógrafo.

Todo esto me ha recordado a los hombres y mujeres-libro de ‘Farenheit 451’ novela distópica de Ray Bradbury publicada en 1953, que François Truffaut llevó al cine en 1966 (ADVERTENCIA: a partir de aquí hago spoiler del final de esta novela y, por tanto, de la película), en la que un grupo de personas que viven en la clandestinidad se aprenden un libro de memoria cada uno para salvarlo de la quema de libros, porque su mente es en ese momento el lugar más seguro donde se puede conservar. Hoy el lugar más seguro, pero menos práctico (y aún demasiado caro), sería el ADN.

Farenheit 451
Un fotograma de ‘Farenheit 451’.

Cada vez es más frecuente ver que series de televisión como Black Mirror sirven de inspiración a desarrolladores de tecnología y científicos para sus innovadores proyectos. Los guionistas y escritores de este tipo de ficción se inventan máquinas y objetos que a veces se llegan a producir de forma parecida en la vida real (Julio Verne, por ejemplo, se adelantó varios años con varios “inventos literarios” que hoy ya son parte de nuestra vida cotidiana) y a menudo aciertan en lo que pronostican sin pretenderlo, para bien y para mal. Sin ir más lejos, las ventas de ‘1984’, de George Orwell, se han disparado por lo que se describe en sus páginas y su escalofriante parecido con nuestra realidad presente. La ficción se inspira en la realidad y viceversa; existe una retroalimentación inconsciente, sobretodo cuando se especula en literatura y en cine sobre temas sociales, políticos y científicos en el futuro.

Esta noticia, además de haberme hecho imaginar en cómo sería fusionarse con una película, me ha hecho reflexionar sobre el modo en que tenemos de generar, procesar, almacenar e incluso de destruir la información en la actualidad, donde todo queda registrado, muchas veces en contra de nuestra voluntad o sin que ni siquiera lo sepamos. Masas de datos entre las que hay cosas que nos vienen bien archivar y servirán a futuras generaciones, pero en la que también hay muchísima basura que se guardará igualmente, porque cada año que pasa se generan datos a un ritmo vertiginoso. Es como si esta era tuviese el síndorme de Diógenes sin saberlo, y estuviera acumulando montañas de todo tipo de información formando vertederos de Big Data biológico. Y es que cada vez hay más cosas incorpóreas que necesitan su espacio.

Por otro lado, me pregunto si esto aumentará las posibilidades de que nuestro conocimiento sobreviva a nuestra especie y de este modo una hipotética vida inteligente extraterrestre conozca lo que un día existió en la Tierra (eso si encuentran nuestro ADN, como nosotros encontramos el de nuestros antepasados o en Jurassic Park encontraron el de los dinosaurios). El ADN siempre nos ha dado información de dónde viene todo lo que tuvo o tiene vida, ahora somos nosotros los que vamos a dar información a través de él. La idea de que las moléculas de la vida vayan a ser las encargadas de transmitir toda nuestra inteligencia y estupidez humana encierra un significado gigantesco que áun estoy tratando de descifrar.

LA MOSCA 2
Un fotograma de ‘La Mosca’.

Ahora me dirijo a ti, lector/a, para preguntarte: ¿qué película (solo una) almacenarías en tu ADN si de ti dependiese salvarla de su extinción? (algo parecido a lo que hacen en ‘Farenheit 451’). Te animo a que dejes tu respuesta en los comentarios de este artículo, a continuación, explicando brevemente tus motivos, o a que compartas o comentes en el facebook | twitter de Confeti de neuronas. ¡Pero hazlo antes de que lleguen los bomberos con sus lanzallamas!

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